A Madama de Silgar en Sanxenxo

On 23 de julio de 2012 by femeniname

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Dando un paseo por Sanxenxo, nos encontramos con esta escultura: A Madama de Silgar, que es una obra escultórica de Alfonso Vilar Lameles (abril 1995).

Si nadamos hacia ella, podemos saciar nuestra curiosidad mirándola de cerca, no sin antes sortear los erizos que la protegen con marea baja. Cuando me encontré con ella, le he escrito ésta historia que por qué no podría ser verdad…

Madama pensaba cuando llegaba la noche, en el frío, en su hielo, en la penumbra, en su oscuridad. Le temblaba el cuerpo, le horrorizaban los ruidos, le espantaban sus espíritus y sintió tanto miedo que decidió marchar.

Vivía en un precioso acantilado rodeada de ricos alimentos, personajes curiosos y sonidos fantásticos. La noche arrullaba su descanso, las olas peinaban sus cabellos y las lejanas estrellas guiaban sus sueños. El día le regalaba colores cálidos, sensaciones placenteras y caminos interminables que recorrían miles de paisajes teñidos de azules, verdes y rojas flores con esencias nunca respiradas.

Madama solo abría los ojos en una única noche de luna nueva del frío invierno. Ese mismo día, al ver la oscuridad y sentir el frío que inundaba sus huesos, se decidió y huyó de su hogar abandonando su destino.

femeniname_madameA ciegas caminó por la orilla del inmenso mar y desapareció entre las feroces olas. Despertó, ya amanecido, sobre una roca aislada, solo acompañada por una vacía caracola que por la noche reproducía los aullidos de su dolor.

Madama nunca más cerró los ojos y siempre observaba, a lo lejos, todo lo que había perdido al marcharse de allí, todo lo que no había visto, todo lo que no había vivido.

Desde entonces cuentan que todos los que nademos hacia ella y toquemos su cuerpo, le acercaremos un poco más a su deseado acantilado.

 

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